La línea fundadora
Cinco nombres. Un pueblo.
Egipto nos escribió Fenku. Mesopotamia dijo Canan'i. Grecia nos llamó fenicios. Roma nos rotuló púnicos. El hebreo nos condenó cananeos.
Seguimos aquí, y vosotros nos condenáis todavía, nos matáis todavía y seguís queriendo nuestra tierra y nuestra historia. Somos Toros Resabiados.
Un pueblo no es un veredicto escrito por el último imperio que pasó. Fenku, Canan'i, fenicio, púnico, cananeo: nombres apuntados a la misma costa. La costa permanece. Nosotros también.
La historia está para quien la busca.
Egipto
Fenku
El pueblo del cedro. Guardianes del monte santo, proveedores de la madera que techó templos y barcas de dioses.
Mesopotamia
Canan’i
El nombre de la tierra y de la púrpura. Las tablillas acadias dijeron Canan'i antes de que Grecia inventara «fenicio».
Grecia
Fenicios
El pueblo de la púrpura. Nombrados por el múrex de Tiro — el color de reyes que no supieron hacer.
Roma
Púnicos
El nombre occidental de la misma sangre. De Tiro a Cartago a las Columnas. Quemaron las bibliotecas y escribieron con nuestras letras.
Hebreo
Cananeos
El nombre más antiguo que hallaron para condenarnos. Nosotros llamamos a la tierra Kenaʿan. Un pueblo no se borra con un veredicto.
Gad Yaton